• CARACTERISTICAS BOTANICAS
  • EXIGENCIAS DEL CULTIVO
  • APROVECHAMIENTO
  • VARIEDADES
  • SIEMBRA
  • Planta perenne de talla media (entre 20 y 80 cm de altura), con numerosos tallos erectos cubiertos de una ligera vellosidad.

    Tiene una raíz pivotante muy desarrollada, pudiendo llegar hasta los 2 m de profundidad. La corona (donde se insertan las yemas) está menos desarrollada y ligeramente elevada en comparación con otras especies, estando las yemas a menos de 25 cm del suelo.

    Sus hojas son compuestas, imparipinnadas, con entre 13 y 25 foliolos. Éstos tienen forma oblongo-aguda, siendo algo pubescentes por el envés. Las estípulas de la hoja son anchas, más o menos punteadas.

    Las flores se agrupan formando apretados y largos racimos terminales. El  fruto es una legumbre pequeña indehiscente y monosperma. La semilla es reniforme, con colores que oscilan entre el negro, achocolatado y amarillo.

    Es una planta de climas mediterráneos fríos, subhúmedos o semiáridos. Está especialmente adaptada a climas fríos y suelos secos y calcáreos. Requiere suelos calizos (pH=>6), bien aireados y drenados, no soportando las encharcamientos ni los suelos demasiado compactos. Asimismo es una planta que tolera la salinidad.

    Por el contrario, no soporta bien el calor, lo que supone una bajada del rendimiento así como de la actividad metabólica.

    En primer lugar hay que tener en cuenta que, como toda planta, la productividad de la esparceta aumenta con la riqueza del suelo, solo que si la tierra es muy fértil es probable que los rendimientos de otras especies como la alfalfa o el trébol sean mucho mayores. Sin embargo, en terrenos pobres ésta rinde mucho más siempre que el suelo sea calizo y suelto.

    La producción oscila entre los 3000 y 6000 kg MS/ha, obteniéndose un 70 % de dicha producción en un primer corte para heno entre mayo y junio, en plena floración, y un pastoreo del rebrote otoñal (octubre-noviembre) durante el invierno, dado que éste se mantiene verde en esta época, teniendo en cuenta que se debe cesar antes de que aparezca el renuevo primaveral.

    Al tener un bajo contenido en humedad henifica más fácilmente que otros forrajes, con mayores rendimientos, siendo la esparceta por tanto una planta forrajera más que pratense.

    La esparceta que se sembraba originalmente en España era de tipo común, de un solo corte. Con la promoción que realizó el Ministerio de Agricultura a finales de los años 60, se introdujeron las esparcetas foráneas de dos cortes que se mezclaron con las autóctonas, aunque otras importaciones pudieron tener lugar con anterioridad, dado que la esparceta de dos cortes se introdujo experimentalmente en el Jardín Botánico de Madrid en 1791 y su cultivo ya se recomendaba en el sigloXIX. Dicha heterogeneidad se ha demostrado en diversos estudios realizados para el conocimiento y preservación de los ecotipos locales. Es por estos motivos que Ribero cultiva la Oonobrychis viciifolia.

    Para su germinación, la esparceta requiere una alta humedad y bastantes cuidados. Por ello su siembra se realiza bien en otoño o bien a comienzos de la primavera (febrero-marzo) en caso de climas muy fríos. Su crecimiento inicial es muy rápido, siendo una de las leguminosas que más lento lignifican. Su regeneración se da mediante semillas o bien por rebrotes a partir de las yemas exilares de la base del tallo tras la defoliación.

    El crecimiento de la planta se da entre primavera y otoño, estando la floración favorecida por días largos (florece desde marzo y hasta agosto). En otoño, tras el rebrote, se produce una parada del crecimiento. La reserva de nitrógeno en la raíz es muy elevada y permite su supervivencia durante el invierno y el reinicio del crecimiento en primavera.